«NO ME CONFORMO CON LO DE SIEMPRE»: ENTREVISTA A YERAY MONFORTE

No conocía a Yeray Monforte antes de su visita al 26 Cocktail Room.

Así que, cuando me propuse entrevistarlo, googleé su nombre y…me salió de todo.

Yeray es una estrella del bartending: creativo, imaginativo y muy comunicativo.

He leído decenas de entrevistas y artículos sobre él.

En cada uno de ellos, sobran los piropos por sus indiscutibles acontecimientos y capacidades.

En sus recetas, los ingredientes más originales y las técnicas más complejas.

Mucha investigación, fantasía y efectivamente muchísimo trabajo en cada cóctel.

¿Qué vas a decirle a uno como él? ¿Qué vas a preguntarle?

No quería escribir otro artículo solo para decir cuánto es bueno Yeray Monforte.

Eso ya lo sabemos y creo que él mismo está cansado de escucharlo.

Por eso pensé: si no supiera quien es, si no supiera nada de coctelería, que le preguntaría?

Solo de las dudas sale la verdad: en mis preguntas quería esto.

El aceptó el reto y me contestó.

Así me ayudó a entender realmente su coctelería.

Aquí el resultado.

Yeray, sangre de cerdo, musgo comestible, tintura de madera, polen de abeja: a partir de los ingredientes, tu coctelería sorprende el oído antes que su paladar y esto parece ser parte de su atractivo. ¿Qué piensas al respecto?

El consumidor normal no toma cócteles a menudo.

La mayoría toma vino, cerveza, su destilado favorito o, como máximo, un combinado.

Si un cliente viene a buscarte, se merece algo diferente: vivir una experiencia y sensaciones nuevas.

La buena coctelería es algo más que tomar un trago para emborracharse, así como una estrella Michelin no es un sitio donde vas porque tienes hambre.

Yo intento crear experiencias sensoriales de las más completas posible: no me conformo con lo de siempre y por esto, a veces, tengo la suerte de sorprender.

En uno de nuestros artículos hemos hablado de Jerry Thomas y su gran mérito de profesionalizar la coctelería. Pero también su estilo, performance y apariencia contribuyeron a la creación de su fama y la del bartender. Un super bartender como tu es antes que todo lo que transforma sus cócteles en un show para la vista y una buena historia?

No se trata solo de montar un show.

Pero sí creo que la parte visual y estética es muy importante.

Como he dicho, la coctelería es también la capacidad de contar una historia.

Al fin y al cabo se trata, nada más y nada menos, de valorar tu producto.

Una cosa es beber un buen cocktail, otra cosa es beber un buen cocktail con una preparación interesante, una presentación fantasiosa, ingredientes originales, en un sitio donde estás a gusto y con un bartender que te explica lo que estás tomando.

Cuando un sumiller te explica la añada, la uva y el estilo del vino que vas a probar, su pequeño show actoril te ayuda a vivir la experiencia de la mejor manera. Con la coctelería pasa lo mismo: aunque pidas un simple daiquiri, un buen bartender te explicará que ron te va a servir, sus características, la calidad del sirope o del zumo que usa. Con hacerlo, cambiará también la percepción del cóctel.

Claramente, el show no es suficiente: todo depende del nivel de lo que vas a servir.

En Bad Company tengo la suerte de reflejar contenidos y contenientes.

Lo que permite diferenciarse de la competencia generalmente es el estilo y la hospitalidad.

De Castellón a Madrid, pasando por Barcelona: adonde vas, creas excelencia y noticia. ¿Cuánto es importante el marketing en este sector ahora que hay tanta competencia?

Sobre todo cuando vienes de una ciudad pequeña como Castellón, el talento vale el 10% y el resto es trabajo.

Gasté todos mis ahorros en formarme.

Libros, formaciones con los mejores expertos, viajes hasta Madrid aunque fuera por un día.

Pero claro, hay que ser un buen bartender y también parecerlo.

Llevo trabajando mis redes sociales desde 2014, sobre todo Instagram.

Me lo tomé en serio y ahí está la clave: el aspecto visual, el tiempo que dedicas al mundo de la coctelería, es lo que te diferencia.

¿Qué te ha parecido el 26 Cocktail Room?

Me ha parecido la propuesta más original de Alicante, hacen un trabajo excelente.

Se han hecho un nombre a partir de lo que decía antes: contenidos y contenientes.

Han arriesgado, han invertido dinero en vajillas, ingredientes y destilados.

Han construido una buena estación y sistema de trabajo a través de una buena formación.

En resumen, han hecho todo para que el cliente pueda vivir una experiencia auténtica.

No estoy de acuerdo en los que dicen que poner vajillas extravagantes infantiliza la coctelería: es otra forma de acercar la gente. Yo respeto el bar más minimalista en estilo y contenidos, pero también hay que respetar quien hace lo contrario: convertir en una experiencia cada uno de sus cócteles. Es un estilo en el que yo mismo me represento.

¿Cual es tu cóctel favorito en la carta de Bad Company 1920?

El Revólver, que está inspirado en el Dry Martini. El trabajo que hacemos con ello es titánico.

Durante 48 horas, maceramos una ginebra de alta calidad con lúpulo, la redestilamos en un alambique de ocho litros, la rebajamos con agua destilada y así conseguimos una ginebra de sabor único con una nota de lúpulo: nuestra Ginebra Bad Company.

Por otro lado, calentamos unas piedras volcánicas y las echamos en el vermut – un método que se usaba mucho en la antigüedad para mineralizar el agua y potenciar los sabores.

Por fin, filtramos el vermut para que no tenga impurezas.

Este trabajo regala una complejidad muy importante a nuestro Revólver, que terminamos curiosamente de forma minimal.

En lugar de la piel de limón típica del Dry Martini, de hecho, usamos un aroma de limón creado exclusivamente para nosotros. A lado, servimos en una pistola un cl del mismo cóctel terminado con un bitter de aceituna para experimentar las dos sensaciones, limón y oliva, en un trago que no lleva ni limon ni oliva.

 

Emmanuel Raffaele Maraziti

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